Tras el parentesis de 1 798-1800, en que le
sustituyeron los ministros Saavedra, Jovellanos y Urquijo, Godoy recobro el
poder e inicio una política de autentico vasallaje repecto a Napoleon
(guerra contra Portugal, tratado de neutralidad, guerra con Gran Bretana),
que condujo a los desastres de Finisterre y Trafalgar a la que puso fín
el tratado de Fontaineblau (27 de octubre de 1807).
Estos fracasos militares, la crisis económica y el ascendiente de Godoy
sobre los monarcas desencadena una crisis familiar: el primogenito de Carlos
IV, Fernando, príncipe de Asturias, conspiró contra el monarca,
y se le incoo un proceso (1807). Tras este episodio, Napoleon creyó
llegado el momento de imponer sus planes, y sus tropas comenzaron a penetrar
en la Península.
El descontento popular condujo al motín de Aranjuez, dirigido por el
partido fernandino, que terminó con el poder de Godoy (17 de marzo
de 1808) y arrastró en sus consecuencias al propio monarca, que abdicó
el 19 de marzo en su hijo Fernando.
Carlos marchó a Bayona, donde por segunda vez abdicó, pero ahora
en el propio Napoleón.
A la abdicación de Bayona siguio un exilio de 11 años, y finalmente
se instalo en Roma, donde permaneció hasta su muerte el 19 de enero
de 1819.