Introducción
El
13 de Septiembre de 1598, a los 71 años de edad, moría en su palacio
del Escorial Felipe II. Durante cerca de medio siglo, el hijo de Carlos V había
regido los destinos del imperio más poderoso y extenso del mundo. Sin
embargo, a la hora de su muerte, desconfiaba de la capacidad de su hijo para
sucederle; y así escribió:
"Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un
hijo capaz de regirlos"
En este momento, el poder español se extendía prácticamente
por todo el mundo conocido: Europa, América, Asia y África. Esta
fue la herencia que recibió Felipe III de su padre Felipe II, un vasto
imperio que tanto él como sus sucesores intentaron mantener frente a
sus enemigos.
Felipe III, es el único hijo varón de Felipe II y su última
esposa Ana de Austria. Su gusto por por la caza, la música o los toros
, le llevó a prestar más interés a estas aficiones que
a los asuntos del Estado, de los que se cansaba con extraordinaria facilidad.

Esta
actitud le llevó a rodearse de privados y validos como el Duque de Lerma,
hombre excesivamente ambicioso, que llegó a controlar todos los resortes
del poder. Las ideas del rey se resumían en la defensa de la religión
y la conservación de los territorios pertenecientes a los Austrias españoles,
para lo que impulso una política pacifista en Europa, representada por
la tregua de los 12 años con las Provincias Unidas, solo rota al final
del reinado por el estallido de la guerra de los treinta años.
Con el reinado de Felipe III comienza el siglo XVII que será conocido
por su riqueza cultural como el siglo de oro español.