Las
fricciones entre Felipe II y sus súbditos flamencos por la causa de la
expansión del calvinismo y sus ansias de independencia habían
desembocado, a partir de la rebelión de Guillermo de Orange en 1568,
en una larga guerra, en la que las provincia católicas se aliaron con
España en la unión de Arras, mientras los rebeldes se agruparon
en la unión de Utrech y declararon la independencia de las Provincias
Unidas en 1581.
Desde entonces, la presencia de los Tercios en esta zona fue una constante que
se mantendría hasta 1648, fecha del final de la guerra de la independencia.

La
Tregua de los 12 Años, firmada por Felipe III en 1609, fue el único
paréntesis en la guerra de independencia de las Provincias Unidas.
Esta tregua, como las paces firmadas con Francia en 1598 e Inglaterra en 1604,
respondía a la búsqueda de un periodo de tranquilidad.
Sin embargo, las tensiones entre España y las Provincias Unidas permanecían
latentes y todo parecía indicar que la reanudación de las hostilidades
solo esperaba al vencimiento de la tregua.