Felipe IV

Felipe IV Rey de España
Con Felipe III, España había intentado mantenerse al margen de los conflictos Europeos, pero finalmente, decidió involucrarse en la guerra de los treinta años.
A la muerte del rey, su hijo, Felipe IV, heredó los compromisos de España en esta guerra.
Estos compromisos condicionaron hasta 1659 la política exterior de España, cuya participación en la guerra se fundamentó en la defensa del catolicismo y en la ayuda a la rama Austriaca de la dinastía Habsburgo.
Felipe IV sube al trono en 1621, con tan solo 16 años.
La juventud del nuevo monarca le obligó a aprender sobre la marcha las tareas del gobierno, para lo que conto con la experiencia de Gaspar de Guzman, conde Duque de Olivares, quien desde entonces se convirtió en la sombra del monarca.

Conde Duque de Olivares
La influencia que que Olivares ejerció sobre el rey no impidió que este mantuviera sus propias opinionespolíticas, aunque a veces, no coincidieran con la de su valido. Supo compaginar el gobierno del reino con las que fueron sus grandes pasiones, los toros, la caza y las mujeres, y además, gracias a su patronazgo, el teatro y las bellas artes florecieron como nunca antes en la historia de España.
Tanto Felipe IV como el Conde Duque de Olivares sintieron gran preocupación por la defensa de los intereses españoles en Europa y América.
Las intervenciones en el extranjero suponían un enorme gasto en hombres y dinero, pese a lo que, normalmente, se les concedió más atención que a los asuntos internos del reino.
Una de las preocupaciones fundamentales de Felipe IV durante todo su reinado fue la guerra de Flandes, que se reanudo en 1621 en contra de las recomendaciones de los gobernadores de los Países Bajos. Tanto Holanda como España consideraban que la guerra les traería más beneficios que la paz.
Este conflicto, que se entremezclaba con la guerra de los 30 Años, se prolongó hasta 1648, cuando España fue obligada a reconocer la independencia de Holanda.