María Luisa Gabriela de Saboya.

Llegado a España, Felipe se encontraba solo y desorientado. Estaba en medio de una lucha entre los asesores franceses que le había asignado su abuelo y la nobleza española que deseaba acercarse a él y obtener los privilegios y ventajas que pudieran conseguir. Era un objetivo fácil y los cortesanos de ambos paises se aplicaban en su empeño. Es en estos momentos cuando comienza a padecer los primeros ataques de depresión, que le dejan postrado durante días en la cama.
Su abuelo encarga a Ana María, Princesa de los Ursinos, en la que confia plenamente y que toda su vida será un agente de Luis XIV,las negociaciones para buscar esposa a Felipe. La elección cae sobre Maria Luisa Gabriela, que representa una útil alianza con el Ducado de Saboya.
En Setiembre de 1701, el rey se dirige a Aragón y jura los fueros. Seguidamente se dirige a Barcelona a jurar igualmente los fueros y a recibir a la futura reina. Maria Luisa Gabriela, con tan solo 13 años, se convierte en la medicina ideal para el rey.

Morena, regordita y llena de alegría y vitalidad es el mejor apoyo que Felipe puede necesitar. Con ella surgirá un gran amor, deseando estar siempre juntos y le dará 4 hijos, de los cuales 2, Luis y Fernando reinarán. El pueblo de Madrid estará siempre con ella, y dejandose ver en carroza por sus calles, se ganará con su vitalidad y simpatia a todo el mundo.
Maria Luisa Gabriela de Saboya, una reina que supo estar a la altura de las circunstancias.