En política interior destacó
la falta de una política coherente.
El movimiento liberal provocó diversos levantamientos:
Mina (1814), Portier (1815), la conspiración del Triángulo (1816),
Lacy (1817), Vidal (1819), hasta el finalmente triunfante del coronel Riego
en Cabezas de San Juan (1820).
Instalado un gobierno provisional (la Junta Provisional Consultiva), el monarca
juro la constitución de 1812 el día 9 de marzo de 1 820.
No obstante, la radicalización del proceso revolucionario rebasaría
a los liberales moderados.
La oposición intransigente dé los absolutistas, materializada
en las partidas ultrarrealistas y la Regencia de Urgel, y los llamamientos
hechos por Fernando VII a las potencias de la Santa Alianza determinaron la
intervención de ésta.
En abril de 1823 hacía su entrada en España el ejército
de los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del duque de Angulema.
El gobierno liberal abandonó Madrid, llevando prisionero al rey hasta
la ciudad de Cádiz.
Tras el sitio de la ciudad por las tropas francesas, éstas hicieron
su entrada, liberaron al rey de la cautividad y te restituyeron en la plenitud
de sus derechos. (Un autentico traidor)
De nuevo el Antiguo Régimen fue restaurado y se iniciaba la llamada
"Década ominosa" (De mal agüero,
abominable) (1823-1833).
La represión contra los elementos liberales resultó mucho más
rigurosa que durante la primera etapa absolutista.
En consecuencia, la mayor parte de los elementos liberales emigraron a Londres,
París y Gibraltar principalmente.
La presión de las potencias europeas provocó el restringido
decreto de amnistía del 1 de mayo de 1.824.
