
El 10 de marzo de 1.526 Carlos se casa con Isabel
de Portugal.
Un matrimonio en principio de conveniencia, ya que se casaba con la hija
de uno de los monarcas más ricos de Europa.
También es importante que fuera nieta de los Reyes Católicos,
por lo que se aseguraba que sería bien recibida en España.
La realidad es que se trataba de una gran mujer, bella e inteligente, que
supo ganarse tanto a sus súbditos como a su marido.
La boda fué en Sevilla y pasaron
la luna de miel en Granada, donde Carlos V decidio levantar el palacio renacentista
junto a la Alhambra.
Isabel de Portugal le dio tres hijos a
Carlos, Felipe, Maria y Juana.
Cuando murió a consecuencia de
un mal parto en Toledo en 1.539, Carlos quedo desconsolado y nunca volvió
a casarse.
Hoy en día podemos ver una copia del cuadro que la pintara Tiziano
en el Monasterio de Yuste, donde el emperador paso sus últimos años
retirado y recordándola.
La emperatriz
doña Isabel de Portugal.
Cuadro de Tiziano.
Museo del Prado.
