La amenaza del Gran Turco sobre Europa era cada vez más evidente.
En 1.532 Solimán el Magnífico junto un gran ejercito y comenzó a subir por el Danubio en dirección a Viena.
Su objetivo era conquistar la ciudad y de esa forma tener a Europa a su disposición.
El peligro era tan evidente, que incluso Lutero hizo llamamientos a favor de colaborar con el emperador.
Solo Carlos V podía salvar Europa y la civilización occidental.
Francisco I de Francia, el eterno enemigo, escribió a Soliman pidiéndole que cejara en su empeño, a lo cual este contesto " Soliman no teme a Carlos de España" palabras donde se denota claramente quien era el único que podía hacerle frente, así como la integración ya en esa época de Carlos con España.
Carlos preparó un gran ejercito de 100.000 hombres en Alemania, donde la fuerza principal de choque eran los Tercio Viejos del marques del Vasto.
A primeros de septiembre de 1.532 se pusieron en camino para acudir en ayuda de Viena.
Fernando de Hungría, hermano de Carlos tenía una bien preparada defensa de la ciudad. Las avanzadillas turcas tantearon las defensas comprobando que la ciudad estaba bien defendida.
Ante la eminente llegada del emperador y su gran ejercito, Solimán opto por retirarse, levantando el asedio y salvando su ejercito.
Carlos fue recibido en Viena como su autentico salvador, y una vez más Europa y nuestra civilización adquiría una gran deuda con España.