En 1552, el emperador enfrentaba su última guerra, que se saldaria con un sonoro fracaso y el penoso episodio de su fuga de Innsbruck en medio de la nieve.
Abandonando definitivamente los asuntos del Imperio en manos de Fernando, que, menos pagado de su papel de espada de la Iglesia o mejor conocedor de los asuntos alemanes, aceptaría de mejor grado tolerar la inevitable escisión religiosa, y se dedico a poner en orden la herenria de su hijo Felipe.

Carlos permanecería aun casi un año en los Paises Bajos, asentando el traspaso de los asuntos públicos a su heredero.
En agosto de 1556 inicio el viaje a Castilla, donde habia elegido el lugar de su retire: un palacio, sencillo pero confortable, se estaba ya construyendo junto al monasterio jeronimo de Yuste, en la comarca extremeña de La Vera.

Para conocer el monasterio: www.yuste.org/monasterio

Desembarcó en Laredo y desde allí se dirigió cruzando España hasta su retiro.
Hasta Yuste le acompanaron lo mas selecto de su coleccion de pinturas, en particular obras de Tiziano, los recuerdos de su esposa y sus aficiones favoritas: relojes y mapas.
En estos gustaba de revivir sus muchos viajes pasados.
A finales de 1547, Carlos, seriamente enfermo, supo que habia perdido definitivamente la energía que durante treinta años le permitieron sostener a la vez todas las riendas de su enorme Imperio, y comenzó a organizar el relevo del poder. En Austria gobernaba con éxito su hermano Fernando, que no solo esperaba legitimar su posesion sobre estos territorios, sino tambien acceder al Imperio.
Contaba para ello con el respaldo antiguo de Carlos, que en 1531 lo había nombrado Rey de Romanos, titulo oficioso con que el emperador designaba a su sucesor, aunque la decisión final correspondiese a los electores, que en este caso se mostraban favorables a su candidatura.
Pero en 1548 se difundio el rumor de que Carlos deseaba legar el Imperio a su hijo Felipe, lo que sirvio de excusa a los prinripes alemanes para formar una nueva Liga contra el emperador con el apoyo de Francia.

1.554 Carlos V deja el imperio en manos de su hermano Fernando.

En 1555, Bruselas asistia a una ceremonia ciertamente insolita: el hombre mas poderoso de su tiempo renunciaba a todos sus reinos para retirarse a un apartado rincon de Castilla. La muerte de su madre, (Juana de Castilla) pocos meses antes, facilitó los tramites al convertirlo, solo entonces, en único dueño de las posesiones españolas.
En su discurso final quedo sancionada la division de sus dominios, que tanto se habia esforzado antaño por mantener unidos: Austria y el Imperio, para Fernando; el resto, para Felipe, presente en el solemne acto, y que, al igual que su padre muchos años atrás en Castilla, fue incapaz de dirigirse a los asistentes en su propio idioma, prefigurando futuros y graves desencuentros entre el Rey Prudente y sus subditos flamencos.
1.555.- Muerte de su madre Juana de Castilla.
Carlos V abdica en manos de su hijo Felipe II en Bruselas.
Esta vida apacible, aunque no tanto como hubiera deseado por el continuo afán de su hijo de consultarle sobre diversos asuntos, que le impidió desentenderse enteramente de la política, no habría de durarle mucho.
Su quebrantada salud, y probablemente el paludismo endémico en la región, fueron las causas que el 21 de Setiembre de 1558 acabaron con la vida del emperador.
1.558 El 21 de setiembre muere en el Monasterio de Yuste. Entierro de Carlos V