En el futuro el gobierno continuaría
la política reformista, pero más cautelosamente, aunque no dudó
en emplear enérgicas medidas, tales como la expulsión de los
jesuitas en 1.767 y la limitación de los controles inquisitoriales.
En política agraria el reparto de tierras comunales, las medidas encaminadas
a favorecer la división de los latifundios, las leyes para regular
los arrendamientos rústicos, las disposiciones contra los privilegios
de la Mesta y el fomento de nuevas colonizaciones, como las de Sierra Morena,
constituyeron, en su conjunto, los primeros intentos de reforma agraria.
La renovación industrial experimentada desde comienzos de siglo adquirió
nuevo auge durante el reinado de Carlos III.
