En el futuro el gobierno continuaría la política reformista, pero más cautelosamente, aunque no dudó en emplear enérgicas medidas, tales como la expulsión de los jesuitas en 1.767 y la limitación de los controles inquisitoriales.
En política agraria el reparto de tierras comunales, las medidas encaminadas a favorecer la división de los latifundios, las leyes para regular los arrendamientos rústicos, las disposiciones contra los privilegios de la Mesta y el fomento de nuevas colonizaciones, como las de Sierra Morena, constituyeron, en su conjunto, los primeros intentos de reforma agraria.
La renovación industrial experimentada desde comienzos de siglo adquirió nuevo auge durante el reinado de Carlos III.

Carlos III y la caza
Se llevaron a cabo una serie de medidas encaminadas a romper los moldes gremiales, proteger la industria privada e incrementar las manufacturas reales.
Así mismo se manifestó un amplio despliegue comercial debido a la supresión de aduanas interiores, a la libertad de comercio de granos (1.765) y a la libertad para el comercio con América (1.778).
Se crearon una serie de instituciones, entre las que destacaron las Juntas de Comercio y las Sociedades Económicas de Amigos del País, se fundaron compañías privilegiadas, como la Compañía General y de Comercio de los Cinco Gremios Mayores de Madrid (1.763), y se desarrolló una ambiciosa política de obras públicas: construcción del pantano de Lojá y del puerto de San Carlos de la Rápita y mejora de la red rutera.
Carlos III y su gran afición, la caza.