Felipe II se nos muestra como un autentico principe del renacimiento. Su proyección cultural solo es comparable al poder político y económico que alcanzó.
Gran mecenas se interesó desde el principio por todas las expersiones artísticas.
Siendo aun principe en 1548, inició un largo viaje por gran parte del imperio con la finalidad de conocer directamente las tierras, las gentes y por tanto las culturas que en su día iba a tener que gobernar.