Don
Blas de Lezo y Olavarrieta.
Nacido en
Pasajes (Guipúzcoa) el 3 de febrero de 1689.
Pueblo con gran tradicción marinera, Blas de Lezo pronto sintió la llamada
del mar y en 1701 con tan solo 12 años se enroló como guardiamarina en el
buque insignia de la flota francesa que dirigía el conde de Toulouse.
Tan solo tres años más tarde, tuvo oportunidad de recibir su bautismo de fuego
en la batalla naval de Vélez-Málaga, enfrentándose a la escuadra combinada
de Inglaterra y Holanda.
En esta batalla, una bala de cañón
le hirió de gravedad teniéndole que amputar sin anestesia su pierna izquierda.
Esto no le desanimo y su comportamiento
valeroso, que admiró al propio Almirante le valió el ascenso a alférez de
navío.

En el sitio de Tolón, en la defensa del
castillo de Santa Catalina, una esquirla de cañón le arrebató su ojo izquierdo.
En 1713 fue ascendido a Capitán de navío, y un año más tarde fué destinado
al segundo asedio de Barcelona producido en 1714, donde una bala de mosquete
le inutilizó el brazo derecho.
Todas estas severas mutilaciones originaron
que sus hombres le aplicaran diferentes apelativos como Patapalo o Medio hombre,
que acompañaron al bravo marino vasco a lo largo de su carrera profesional.
En este tiempo, y con menos de 30 años de edad, ya estaba considerado uno
de los mejores militares españoles alcanzando la graduación de capitán de
navío.

Ostentó el mando de diversos
convoyes que socorrían a Felipe V en Barcelona burlando la vigilancia inglesa.
En uno de estos
viajes fué rodeado por fuerzas superiores, y viendo la situación perdida,
supo salir incendiando alguno de los buques que le seguían con lo que
rompió el cerco que le rodeaba.
En esa época, y
al mando de una fragata, hizo once presas a los británicos entre ellas la
del emblemático
Terminada la Guerra
de Sucesión se le confió en 1723 el buque insignia Lanfranco y el mando
de la Escuadra de los Mares del Sur, limpiando de piratas las costas del Pacífico
y capturando doce navíos holandeses e ingleses.
En 1725 contrajo
matrimonio en Lima (Perú) con Josefa Pacheco y en 1730 regresó a España siendo
ascendido a Jefe de la Escuadra Naval del Mediterráneo.
En 1731 se le encargo
reclamar a la República genovesa dos millones de pesos pertenecientes a la
corona española y retenidos por el Banco de San Jorge. Al mando de 6 navios
se dirigió a Genova y no sólo consiguió la preciada fortuna, sino que
también obligó a los italianos a rendir homenaje a la bandera española bajo
amenaza de ser cañoneados desde el mar. Ni que decir tiene que el senado genovés
accedió de inmediato a las exigencias de Blas de Lezo.
En 1732 y a bordo
del Santiago hizo una expedición a Orán comandando 54 buques y 30.000
hombres. Orán fue rendida pero Bay Hassan reunió de nuevo tropas y sitió la
ciudad poniéndola en grave aprieto, nuevamente Lezo se puso en movimiento
y acudió en socorro con seis navíos y 5.000 hombres logrando ahuyentar al
pirata argelino tras una reñida lucha.
Persiguió su nave capitana de 60 cañones que se refugio en la bahía de Mustagán
defendida por dos castillos y 4.000 moros. Esto no arredró a Lezo, que entró
tras la nave argelina despreciando el fuego de los fuertes incendiándola y
hundiéndola, causando además gran daño a los castillos.
Patrulló luego durante meses aquellos mares impidiendo que los argelinos recibieran
refuerzos de Constantinopla hasta que una epidemia le forzó a regresar a Cádiz.
En 1734 el Rey
premió sus servicios promoviéndolo a General de la Armada.
En 1737 regresó a América con los navíos Fuerte y Conquistador
y fue nombrado Comandante General de Cartagena de Indias, plaza que defendió
de los embates del almirante inglés Sir Edward Vernon, página gloriosa de
las armas españolas.