Don Blas de Lezo y Olavarrieta.
Nacido en Pasajes (Guipúzcoa) el 3 de febrero de 1689.
Pueblo con gran tradicción marinera, Blas de Lezo pronto sintió la llamada del mar y en 1701 con tan solo 12 años se enroló como guardiamarina en el buque insignia de la flota francesa que dirigía el conde de Toulouse.
Tan solo tres años más tarde, tuvo oportunidad de recibir su bautismo de fuego en la batalla naval de Vélez-Málaga, enfrentándose a la escuadra combinada de Inglaterra y Holanda.
En esta batallauna bala de cañón le hirió de gravedad teniéndole que amputar sin anestesia su pierna izquierda.
Esto no le desanimo y su  comportamiento valeroso, que admiró al propio Almirante le valió el ascenso a alférez de navío.

Blas de Lezo y Olavarrieta
En 1705 acude en socorro de la ciudad de Peñiscola, que se mantiene fiel a Felipe V en la guerra de sucesión española y hunde el navio británico Resolutión y captura otros barcos.
En 1710 y al mando de una fragata hunde o captura 11 buques británicos, entre ellos el emblemático Stanhope, buque bien armado y pertrechado al que toma al abordaje y lleva preso a puerto

En el sitio de Tolón, en la defensa del castillo de Santa Catalina, una esquirla de cañón le arrebató su ojo izquierdo. 
En 1713 fue ascendido a Capitán de navío, y un año más tarde fué destinado al segundo asedio de Barcelona producido en 1714, donde una bala de mosquete le inutilizó el brazo derecho.

Todas estas severas mutilaciones originaron que sus hombres le aplicaran diferentes apelativos como Patapalo o Medio hombre, que acompañaron al bravo marino vasco a lo largo de su carrera profesional.
En este tiempo, y con menos de 30 años de edad, ya estaba considerado uno de los mejores militares españoles alcanzando la graduación de capitán de navío.

Captura del Stanhope
Blas de lezo remolcando el Stanhope

Ostentó el mando de diversos convoyes que socorrían a Felipe V en Barcelona burlando la vigilancia inglesa.
En uno de estos viajes fué rodeado por fuerzas superiores, y viendo la situación perdida,  supo salir incendiando alguno de los buques que le seguían con lo que rompió el cerco que le rodeaba.
En esa época, y al mando de una fragata, hizo once presas a los británicos entre ellas la del emblemático
Terminada la Guerra de Sucesión se le confió en 1723 el buque insignia Lanfranco y el mando de la Escuadra de los Mares del Sur, limpiando de piratas las costas del Pacífico y capturando doce navíos holandeses e ingleses.
En 1725 contrajo matrimonio en Lima (Perú) con Josefa Pacheco y en 1730 regresó a España siendo ascendido a Jefe de la Escuadra Naval del Mediterráneo.
En 1731 se le encargo reclamar a la República genovesa dos millones de pesos pertenecientes a la corona española y retenidos por el Banco de San Jorge. Al mando de 6 navios se dirigió a Genova y no sólo consiguió la preciada fortuna, sino que también obligó a los italianos a rendir homenaje a la bandera española bajo amenaza de ser cañoneados desde el mar. Ni que decir tiene que el senado genovés accedió de inmediato a las exigencias de Blas de Lezo.
En 1732 y a bordo del Santiago hizo una expedición a Orán comandando 54 buques y 30.000 hombres. Orán fue rendida pero Bay Hassan reunió de nuevo tropas y sitió la ciudad poniéndola en grave aprieto, nuevamente Lezo se puso en movimiento y acudió en socorro con seis navíos y 5.000 hombres logrando ahuyentar al pirata argelino tras una reñida lucha.
Persiguió su nave capitana de 60 cañones que se refugio en la bahía de Mustagán defendida por dos castillos y 4.000 moros. Esto no arredró a Lezo, que entró tras la nave argelina despreciando el fuego de los fuertes incendiándola y hundiéndola, causando además gran daño a los castillos.
Patrulló luego durante meses aquellos mares impidiendo que los argelinos recibieran refuerzos de Constantinopla hasta que una epidemia le forzó a regresar a Cádiz.
En 1734 el Rey premió sus servicios promoviéndolo a General de la Armada.
En 1737 regresó a América con los navíos Fuerte y Conquistador y fue nombrado Comandante General de Cartagena de Indias, plaza que defendió de los embates del almirante inglés Sir Edward Vernon, página gloriosa de las armas españolas.