Cuando comienza la decadencia de Grecia, al menos como gran potencia después de Alejandro Magno, surgen diferentes escuelas que centran sus teorías y estudios sobre el individuo.
Esta idea es nueva e importante, ya que hasta la fecha la persona individual era considerada como un elemento pasivo solo útil para el ejercito, el pago de impuestos, el trabajo en el campo, etc. siendo lo importante la sociedad, el monarca y por tanto el imperio, los dioses, etc.
Epicuro (342-270 a C).
Crea una escuela que centrada en el individuo. Sus enseñanzas nos dicen que lo importante es la consecución de la felicidad en esta vida. Debemos evitar los dolores físicos o mentales para ser felices.
Hay que disfrutar de los placeres sencillos que ofrece la vida dejando a parte todo aquello que pueda no hacernos felices. Se pierde el miedo a la muerte, diciendo que esta es tan solo la dispersión de los átomos del cuerpo.
Igualmente se pierde el miedo a los dioses, asegurando que ellos están muy lejos y ocupados en grandes tareas como para preocuparse por las pequeñas cosas que puede hacer un individuo.

Epicuro
Escuela de los estoicos.-
Por otro lado surge otra escuela, Estoicos, que si bien coinciden igualmente en dar importancia al individuo como centro de sus filosofías, abogan por la virtud y por el autocontrol físico y mental. Consideran que el hombre deba adaptarse a la vida como mejor pueda, pero mantenerse despagado de bienes y placeres terrenales.
Los acontecimientos los podemos controlar y si no es posible entonces son voluntad de los dioses. La virtud para ellos consistía en el férreo dominio de uno mismo. Se cuenta el caso de un hombre que iba a castigar a su esclavo.
Cuando comenzó a pegarle, este le dijo con toda tranquilidad, "señor como sigáis haciendo eso vais a romper la pierna" y efectivamente se rompió, a lo que el esclavo le dijo en el mismo tono y tranquilamente, "veis, ya os lo había advertido".