Hacia el año 1.700 a.C varios pueblos del centro de Europa se establecen en una región que más tarde llamarían Grecia.
Primeramente llegaron los Jonios y los Aqueos. A partir del siglo XII a.C. Llegan los Dorios que se establecen en el Poloponeso. Los Jonios y Aqueos se retiraron a las zonas marítimas, a las islas y a la zona del Asia Menor.

Los griegos vivian agrupados en ciudades autónomas, libres e independientes que se gobernaban y administraban así mismas.
Esta falta de sentido de unión como nación y como imperio, será una lacra a lo largo de su historia, lo que les costará numerosas guerras internas y al final su propia destrucción.
Al frente de cada ciudad o Polis había un rey encargado del gobierno.
Cada ciudad tenía una zona amurallada llamada acrópolis.
Como ciudades más importantes estaban Atenas y Esparta.