A la muerte de Dario, su hijo Jerjes quiso vengar la afrenta de Maratón y preparó un nuevo ataque.
Los espartanos dierón muerte a los dos embajadores que los persas enviarón para negociar. Al darse cuenta de que tal acción era un crimen y un atentado contra las relaciones internacionales, siguiendo la forma de pensar de los espartanos, enviaron a dos embajadores donde los persas para que estos les dieran a su vez muerte.
Espertias y Bulis, pertenecientes a buenas familias espartanas, fueron los dos voluntarios que se presentaron dispuestos a morir para lavar el crimen.
Cuando llegaron ante Jerjes, este con un buen criterio típico de la justicia persa, se nego a ajusticiarlos, alegando que un crimen no se soluciona con otro crimen y que si los griegos querian lavar su honor lo deberían hacer mediante su propia justicia y ajusticiando a los responsables que eran los autenticos criminales.

Ante esta nueva amenaza se unieron las ciudades estado griegas y Esparta envió a su rey Leonidas en ayuda de Atenas. Traicionado por los Atenienses fue vencido y muerto después de una heroica defensa del paso de las Termopilas.
El ejercito Persa arrasó Atenas.
Batalla Salamina
Sin embargo el ateniense Temistocles vencio a la escuadra persa en Salamina.
Al año siguiente 479 a.C el ejercito Espartano mandado por Pausanias, venció en Platea al ejercito Persa mandado por Mardonio y los atenienses lograban la victoria naval de Micala.