
Hace más de
5.000 años, unos hombres buscaron la inmortalidad y la encontraron.
La encontraron en los monumentos que levantaron, en las gestas y conquistas
que realizaron, las estatuas que esculpieron, en los jeroglíficos que
grabaron y en el arte y la belleza que nos transmitieron.
Entre millones y millones de seres humanos, y después de miles de años,
ellos continúan entre nosotros.
Sus nombres, sus hijos, sus ideas y proyectos, forman parte de nuestras vidas.
Anubis los guió, Osiris los juzgó y Ra les concedió la
inmortalidad.
La última pirámide es una tumba dedicada a recoger la memoria
y el espíritu, de aquellos faraones, reyes de la tierra e inmortales
en la eternidad.

