Fundamentalmente
coincide con las obras de la basílica de San Pedro por lo que el propio
papa retrasa su relización, dando prioridad a la basílica. Posteriormente
coincide con el encargo de la Capilla Sixtina lo que supone nuevos retrasos.
En 1505 Miguel Ángel diseño un sepulcro exento y de grandes dimensiones
y con más de 40 figuras.
Posteriormente y debido a los retrasos sufridos ira reduciendo su tamaño
y número de figuras y convirtiendose en retablo.
En
1505 el papa Julio II encarga a Miguel Ángel la realización de
su sepulcro.
Esta obra se alargará por diversas circunstancias y ocupará gran
parte de la vida de Miguel Ángel, que según el decia, lehabía
costado toda su juventud.
Cuando
el papa Julio II fallece en 1515 se ve la necesidad de acabarlo, pero los papas
siguientes tienen a Miguel Ángel totalmente ocupado con nuevos encargos.
Por fin en 1545 y tras 40 años de vicisitudes se termina, bastante más
pequeño y sencillo que el proyecto original y donde tan solo las tres
figuras de la parte inferior pertenencen a Miguel Ángel.
De todas formas nos deja una obra maestra en un impresionante Moises de 2,35
metros.
El sepulcro no se ubica en San Pedro como se había proyectado al principio,
sino en San Pietro in Vincoli