Capilla Sixtina
El 8 de mayo de 1508 firma el contrato para pintar la Capilla Sixtina.
El nombre viene del papa Sixto IV que mando levantar la capilla y su sobrino, el Papa Julio II encarga la obra a Miguel Ángel.
Los laterales de la capilla habian sido pintados entre 1481 y 1483 por los mejores pintores de la época, como Botticelli, Cosimo, Rosselli y el mismisimo Ghirlandaio conocido maestro de Miguel Ángel.
En un primer momento al Papa quería que Miguel Angel pintara a los 12 Apostoles, pero este considero pobre la oferta e ideo algo grandioso y mucho más ambicioso donde se representarán más de 300 figuras.
La iconografía fue elegida por el mismo Miguel Ángel, si bien es lógico pensar que fue asesorado por teologos de la Iglesia. La Capilla Sixtina tiene 40,93 metros de largo por 13,42 metros de ancho, exactamente las mismas medidas que el templo de Salomón según la Biblia.
Para estas fechas Miguel Angel había esculpido ya su David y la Piedad, por lo que era un escultor consagrado y famoso, pero no así como pintor, donde su experiencia era mucho más reducida.
Sobre esto podemos deducirlo claramente de una carta que en 1509 escribe a su padre, "mi trabajo no progresa de la manera que se espera de mi, y este es el problema con el que me enfrento y más si se tiene en cuenta que pintar no es mi oficio. Pierdo el tiempo sin fruto alguno. Que Dios me ayude."
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El 15 de Agosto de 1511 la mitad de la bóveda estaba acabada.
Se abrió al público para verla y el éxito fué rotundo.
Ante esto Miguel Anguel tomó nuevos ánimos y en poco más de un año y concretamente en octubre de 1512 escribia a su padre:
" He acabado la capilla que estaba pintando, el Papa esta bastante satisfecho".

Pero aun no había acabado. Entre 1536 y 1542 Miguel Ángel volverá y pintara por encargo del Papa Pablo III en el frontal de la capilla su Juicio Final.

Capilla Sixtina
El papa Julio II
De esto podemos deducir las presiones a las que estaba sujeto por parte del Papa que deseaba ver acabada la obra cuanto antes, porque realmente su trabajo sí avanzó, ya que pinto la Capilla en tan solo 4 años, de los cuales 1 tuvo que estar parado por falta de fondos.
La capilla es verdaderamente impresionante y hay que estar allí para verla. Solo de esa forma puede apreciarse la inmensidad de la obra y el cortísimo espacio de tiempo en el que Miguel Ángel la pintó.
El Papa Julio II